Además de ordenar tu clóset, el método KonMari también te aporta ideas para administrar mejor tu negocio, aprender a delegar y enfocarte en tus prioridades.

Los dueños de pymes tienen que ponerse muchas camisetas en su día a día: la de administrador, contador, vendedor, gerente de recursos humanos, coordinador de logística… Son tantas las tareas que es fácil perderse en lo urgente, descuidando lo importante.

El método de Marie Kondo, la gurú japonesa del orden que ahora causa revuelo en Netflix, aporta un enfoque fresco para recordar tus valores y prioridades al frente del negocio. Es un giro que, sin duda, te ayuda a enfocarte en lo que importa: la dirección de tu empresa

Pero, ¿con qué se come el método KonMari?

Una clave del éxito de Marie Kondo es que no habla simplemente de ordenar cosas: su filosofía es que, a través de acomodar los objetos a nuestro alrededor, podemos ordenar también nuestra mente y hacer espacio a los pensamientos que importan.

Para lograrlo, la primera regla del método KonMari es deshacerte de lo que no utilizas. Debido a que el criterio es quedarte únicamente con lo que te hace feliz, este esfuerzo te lleva a recordar -y replantear- tu escala de valores y prioridades. Este proceso afina en ti “el arte de desechar”, lo que permite reordenar varios aspectos de tu vida.

La segunda regla es ordenar por categorías. En lugar de vivir este proceso habitación por habitación, hay que hacerlo por grupo de objetos: ropa, libros, papeles, cosas sueltas y, finalmente, objetos con valor sentimental.

Estos preceptos básicos encierran al menos 5 lecciones importantes para tu empresa.

1. Enfócate en tus prioridades de negocio

El arte de desechar implica también deshacerse de pensamientos distorsionados e ideas inútiles o tóxicas. Al hacerle espacio a los objetos que sí importan, la mente se va entrenando para hacerle espacio también a las personas y situaciones que sí aportan algo en la vida.

El arte de desechar implica también deshacerse de pensamientos distorsionados e ideas inútiles o tóxicas. Al hacerle espacio a los objetos que sí importan, la mente se va entrenando para hacerle espacio también a las personas y… Clic para tuitear

En el negocio, esta claridad te permite replantear tus prioridades e identificar si tus actividades diarias te están llevando hacia un objetivo… y si éste es realmente importante.

2. Delega las tareas operativas o secundarias

¿Quién dirige el negocio, mientras te ocupas resolviendo asuntos operativos? Podrás ver que muchas de tus ocupaciones las podría efectuar mejor un empleado, para darte el tiempo de ponerte la camiseta de director.

3. Libera tiempo para ti

Al quedarte únicamente con las pertenencias que te hacen feliz, el desorden y las tareas de limpieza se reducen. En el negocio, al reestablecer tus prioridades y delegar tareas, puedes disponer de más tiempo personal.

4. Comienza por lo sencillo

Uno de los preceptos de Kondo es comenzar desechando lo más sencillo (la ropa) y dejar al final lo complicado (los objetos de valor sentimental). Al pensar en lo proyectos complejos que normalmente emprenden los negocios, podemos ver la utilidad de esta idea.

De hecho, de las tareas más simples pueden surgir las mayores innovaciones: una plática con un cliente puede ayudarte a visualizar una innovación. La lectura de un reporte de resultados te permite encontrar tu próxima estrategia. Una lluvia de ideas con tus empleados es un buen camino para saber cómo puedes mejorar tu negocio.

5. Provoca alegría

La filosofía de Kondo se resume en la búsqueda de la felicidad: el criterio fundamental para desechar y reordenar es priorizar lo que te hace feliz. En tu negocio, puedes preguntarte de qué manera tus productos y servicios generan bienestar o alegría en los usuarios finales.

La filosofía de Kondo se resume en la búsqueda de la felicidad: el criterio fundamental para desechar y reordenar es priorizar lo que te hace feliz. En tu negocio, puedes preguntarte de qué manera tus productos y servicios generan… Clic para tuitear

El placer de servir y dejar un impacto en la vida de alguien debería ser el foco de toda la actividad empresarial. ¿De qué manera se puede mejorar la experiencia de los clientes?, es la pregunta fundamental y constante.