La educación de negocios se puede iniciar en casa, con ejercicios y proyectos en familia. Los beneficios son múltiples, pues esta formación desarrolla competencias para la vida.

Con solo 15 años de edad, Carlos Emilio Espíndola Espinosa y Ximena Gómez Salgado desarrollaron una aplicación que ayuda a niños con el Síndrome de Asperger en sus interacciones sociales. Ahora son finalistas en el Google Science Fair.

El preparatoriano Diego Roel, de 17 años, fundó la startup Strap Technologies y ganó el primer lugar en la International Pitch Competition (IPC), en Austin, Texas, al presentar su proyecto de negocio.

En México, la educación emprendedora se posiciona cada vez más a través de aplicaciones y una amplia oferta educativa dirigida a niños desde los 4 años de edad. De hecho, el país destaca por su entorno de emprendimiento, de acuerdo con las investigaciones de los últimos dos años del Monitor Global de Emprendimiento (GEM) entre 54 países.

Esta formación emprendedora es crucial para los niños por su impacto en tres grandes áreas:

Desarrollo socio-emocional. Al darse cuenta de que se pueden ganar la vida emprendiendo, los pequeños amplían su comprensión sobre la forma en que funciona el mundo. Además, desarrollan un conjunto de competencias sociales y emocionales. Un ejemplo claro es la capacidad de afrontar riesgos y de asumir el rechazo.

Adquisición de habilidades matemáticas. Manejando un proyecto de negocio, por pequeño que sea, comprenden a fondo las nociones aritméticas que revisan en la escuela. Además, encuentran un sentido y utilidad claros a las matemáticas.

Educación financiera. Cuando saben que necesitan dar un resultado para obtener una ganancia, comienzan a valorar el dinero. Si la formación emprendedora está bien llevada, también aprenden las ventajas del ahorro sobre el consumo.

¿Por dónde empezar?

Como puedes ver, proporcionar una educación emprendedora a los niños no tiene la finalidad única de que se conviertan en empresarios, pues los beneficios son múltiples. En el mercado existen opciones de talleres y aplicaciones, pero hay 5 acciones concretas que se pueden tomar desde el hogar:

1. Pagarles por tareas, en lugar dar mesada fija

De acuerdo con los expertos en finanzas personales, la mesada forma en los niños la mentalidad de que la única forma en que se reciben los ingresos es a través de un pago fijo y periódico, es decir, un salario.

No es que esté equivocado entregar dinero a los niños, pero es mejor si se les otorga por haber realizado una tarea del hogar que sea relevante y excepcional, como lavar el auto o arreglar el jardín.

Si bien es importante la educación emprendedora, también lo es respetar sus intereses. Fotografía vía Unsplash.
2. Explicarles qué es un negocio

Es tan básico, que muchas veces a los papás se les olvida explicar en qué consiste cualquier empresa, sobre todo los conceptos de ingresos y egresos. Y como ejercicio, los niños pueden registrar sus propios números en un tablero colgado en alguna parte de la casa.

3. Contarles historias inspiradoras

Así como escuchan las historias de los héroes patrios, es buena idea que los niños se familiaricen con las biografías de empresarios o inventores que resulten inspiradores.

A propósito del tema, Ximena le dijo a Google que su mayor inspiración es la científica computacional Grace Hopper, quien decía “Si es una buena idea, no te detengas y empréndela”.

4. Proponerles negocios

La próxima vez que quieran un juguete, teléfono o equipo de cómputo, se les puede motivar a que se lo ganen por sí mismos, con las utilidades de su propio negocio. Una opción es proporcionarles el capital inicial y pedirles que con eso hagan una campaña de marketing o realicen algunas ventas… por supuesto, todo a su nivel y de acuerdo con sus posibilidades.

5. Nunca presionarlos

La regla básica es nunca presionarlos a elegir un proyecto de negocio o abrazar ciertos intereses. Y si no desean o no están listos para iniciar con su formación emprendedora, es indispensable respetar sus tiempos.

Siempre vale la pena recordar lo que dijo María Montessori sobre la importancia de respetar los intereses personales de la infancia: “El instinto más grande de los niños es precisamente liberarse del adulto”.

Tres opciones de ayuda

DeKids es una startup que ofrece la experiencia de una aceleradora de negocios tecnológicos, para niños de 9 a 13 años. Aquí desarrollan habilidades emprendedoras y de programación, a través de talleres y mentorías en las que presentan su iniciativa de negocio a líderes reales.

BusinessKids es una franquicia con presencia internacional, que imparte materias relacionadas con el emprendedurismo. Recibe a los niños desde los 4 hasta los 14 años de edad, quienes elaboran su proyecto de negocio y trabajan en él por medio del juego.

Robin es una startup que ofrece talleres de educación financiera para niños. Si bien no se enfoca directamente al emprendedurismo, sí forma en ellos competencias básicas para el éxito económico.