Si bien se han logrado avances en materia de inclusión e igualdad, aún falta mucho camino por recorrer, apuntan líderes elegidas entre las 100 mujeres más poderosas de México.

Como cada año, la revista Forbes ha publicado su listado de las 100 mujeres más poderosas de nuestro país, el cual reúne a figuras sobresalientes de la política, las artes, el deporte profesional y –por supuesto– el ámbito empresarial.

Hacer notorias las aportaciones del género femenino no solo responde a una creciente demanda social, sino que también pone en evidencia la vital aportación económica que hacen las mujeres de México, sin importar en qué rubro se desempeñen.

Al respecto, Nadine Gasman, directora del Instituto Nacional de las Mujeres y una de las seleccionadas por Forbes, afirma que si el valor del trabajo doméstico no remunerado fuera contabilizado, éste representaría hasta el 18 por ciento del PIB nacional, superando a la manufactura y al envío de remesas.

Así, la cifra anterior obliga a reflexionar sobre los retos aún por cumplirse en términos de equidad de género e inclusión económica, a la vez que invita a hacerse varias preguntas sobre cómo estas mujeres han logrado sobreponerse a esos desafíos.

Barreras por franquear

En opinión de la mayoría de las 100 mujeres más poderosas de México, la violencia de género, la discriminación laboral y la marginación educativa son los principales obstáculos que deben enfrentar para salir adelante.

Sobre estas circunstancias particularmente difíciles se expresan dos de las de las personalidades incluidas en la lista: Tatiana Clouthier y Alejandra Frausto, ambas con cargos públicos en el gobierno actual.

Llama la atención que varias de las entrevistadas –como la periodista Carmen Aristegui o la secretaria de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Alicia Bárcena– enfatizan que las mujeres de hoy deben desempeñar la doble tarea de ser exitosas en lo laboral y en lo doméstico, pues en ellas sigue recayendo gran parte de las responsabilidades familiares.

De manera general, casi todas apuntan que, si bien se han logrado avances en materia de inclusión e igualdad, aún falta mucho camino por recorrer.

Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la CEPAL, con la ex presidenta de Chile, Michelle Bachelet. Fotografía vía CEPAL.

Y entonces ¿qué consejos tienen para dar?

Ya sea porque lo han tenido que vivir en carne propia o porque las avalan sus estudios y responsabilidades, muchas de las figuras del conteo tienen interesantes propuestas acerca de cómo obtener el éxito desde la experiencia de ser mujer.

Respecto al llamado “empoderamiento”, la empresaria Gina Diez Barroso opina que el “empowerment” no existe como tal, pues el poder y la capacidad de hacer las cosas proviene del interior de cada mujer, nunca de externos.

La también fundadora de la universidad Centro considera que cuando una mujer recibe apoyo y respeto en su entorno laboral, ello también beneficia a la empresa y mejora su vida de pareja. “…Parte del poder es lograr relaciones sanas con un socio de vida, no con un proveedor”, afirma Diez Barroso.

Muy similar es el parecer de Mariclaire Acosta, defensora de derechos humanos, quien considera que el empoderamiento debe ser integral, no solo en los rubros laborales sino en cada aspecto de la vida de la mujer.

Flexibilidad, visión y mentalidades abiertas

En cuanto a la participación proactiva con el sexo masculino, también comentó Irene Espinosa, subgobernadora del Banco de México y primera mujer en ostentar dicho cargo.

Consciente de que el entorno financiero en el que se desenvuelve es predominantemente masculino, reconoce que, además de sus propios esfuerzos, fue fundamental el apoyo de hombres con visión y mentalidades abiertas. Para ella, la lucha por alcanzar nuevos cotos no es contra el sexo opuesto, sino en colaboración con ellos.

De manera contundente, Silvia Dávila, presidenta de Danone para América Latina, añade que las mujeres no viven de manera lineal y que nunca hacen las cosas a medias. En su opinión, las empresas deben propiciar entornos de trabajo flexibles para que cada mujer desarrolle todas sus capacidades.

Así, todas estas triunfadoras tienen como común denominador la gran pasión que profesan su carrera, un amor incondicional por sus familias, el compromiso con el país y con servir de ejemplo a otras mujeres en vías de superación, elementos fundamentales que todos debemos de reconocer y aprenderles.