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El desorden es un factor de riesgo psicosocial, por lo que es crucial dedicarle energía a la organización del espacio de trabajo.

Es típico: justo antes de entrar a la videollamada, observas tu espacio de trabajo para verificar que todo esté en orden. Con horror, descubres que el plato del cereal sigue ahí y la pila de papeles se acaba de desmoronar. Pero lo peor es que no encuentras tu agenda.

Como el tiempo apremia, solo aciertas a colocar el plato y los papeles en el suelo. De paso, tomas una hoja y la volteas para escribir sobre ella las notas de la reunión. Piensas que ya habrá tiempo de poner todo en su lugar.

Al realizar home office, mantener el orden y limpieza del espacio de trabajo puede ser complicado, en especial para los trabajadores que cuidan niños y adultos mayores, así como para quienes laboran en las áreas comunes de su casa.

Más allá de que el área luzca poco profesional en las videollamadas, el desorden en la mesa de trabajo es negativo porque causa estrés laboral, transmite al cerebro la sensación de estar siempre retrasado, es reflejo de la desconcentración y propicia la fatiga mental.

Con frecuencia, dedicar unos minutos a organizar el espacio de trabajo no es suficiente, pues los objetos vuelven a acumularse y perderse. Por ello, el reto es encontrar un método que nos permita ordenar todo de manera definitiva.

Precisamente, el método Konmari está diseñado para mantener el orden a largo plazo, pues además de pautas claras de organización, brinda un sentido de conexión entre los objetos y nuestra misión profesional.

Los efectos del desorden

La desorganización en los espacios de trabajo es un factor de riesgo psicosocial, pues perjudica la salud de varias formas:

  • Provoca cansancio, pues el cerebro permanece en estado de incertidumbre al percibir el caos.
  • Disminuye la productividad, roba tiempo y energía que podría invertirse en otras ocupaciones.
  • Crea una sensación de descontrol sobre la realidad circundante.
  • Desconcentra, ya que limita la capacidad cerebral para procesar información.

De hecho, tener múltiples estímulos visuales presentes desgasta la capacidad de concentración, pues todos ellos compiten en la representación neurológica, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Princeton.

El ABC del método Konmari

Como se sabe, Marie Kondo es autora de una serie de libros sobre organización de los espacios y conductora de un programa sobre este tema en Netflix.

Su filosofía del orden, conocida como el Método Konmari, gira alrededor de tres ideas centrales:

1. La organización de los objetos sirve para establecer prioridades

La primera regla del método Konmari es reducir la cantidad de objetos. El criterio para saber cuáles artículos mantener y cuáles eliminar es si despiertan felicidad en las personas, ya sea por su utilidad o valor sentimental. Si lleva a cabo a conciencia, este proceso puede llevar a recordar o replantear la escala de valores y prioridades.

2. El orden permite mejorar la concentración

Al eliminar el exceso de objetos que compiten por la atención, las personas pueden concentrarse en aspectos más valiosos o importantes para ellas.

3. Los objetos se ordenan por categorías

Contrario a la costumbre de organizar por espacio, aquí se trata de pensar en categorías de objetos: ropa y calzado, documentos, misceláneos, objetos sentimentales…

Además, el método ofrece una serie de pautas para almacenar estos artículos de manera más eficiente y visualmente limpia, que no implican adquirir muebles de almacenamiento.

¿Cómo ordenar el espacio de trabajo en casa?

Aplicados al espacio de trabajo en casa, los planteamientos del método Konmari pueden fomentar el bienestar laboral y mantener a raya el estrés, pues además de proporcionar orden, obligan a establecer prioridades.

Para empezar, el método exige que las personas realicen una reflexión constante acerca de los objetos que sí son importantes para ellas. Por eso, con frecuencia se dice que este sistema termina ayudando a afinar la misión personal y profesional.

En este sentido, el “arte de desechar” se vuelve mucho más que un precepto minimalista para la casa o la oficina: se convierte en una directriz para detectar los proyectos improductivos o que no contribuyen a la felicidad personal.

El segundo concepto importante de Marie Kondo para las áreas de trabajo es ordenar por categorías, comenzando por el grupo de objetos más numeroso y terminando con los artículos de valor sentimental:

  1. La categoría más amplia (suelen ser los libros)
  2. Documentos
  3. Misceláneos (esta categoría suele llamarse “komono” y se refiere a los artículos varios, difíciles de clasificar, como clips, plumas, cajitas, cremas…)
  4. Artículos con significado personal

Es indispensable tomar cada objeto, en lo individual, y conservarlo únicamente si genera bienestar. Los que sean conservados, deben ser destinados a un lugar específico, junto con todos los de su categoría.

Tips para ordenar el área de trabajo:

  • Dejar en el escritorio únicamente los objetos de uso cotidiano y agruparlos en una bandeja (por ejemplo, la agenda y una pluma).
  • Utilizar los cajones para guardar los objetos en vertical, de manera que al abrirlos se distinga de inmediato el contenido.
  • Prevenir la acumulación y el desorden, realizando una limpia cada vez que se adquieran nuevos objetos.
  • Asignar a cada objeto un lugar, aun cuando se encuentran transitoriamente en el espacio de trabajo (por ejemplo, los artículos de los niños).