¿Qué distingue a un buen líder en el trabajo? Esta es la reconocida fórmula de Google para desarrollar a sus managers.

El buen jefe no es una figura de ciencia ficción: de hecho, todos hemos conocido al menos a uno. Hace varios años que Google se dio a la tarea de mapear las cualidades que mostraban sus mejores líderes de equipo y, poco a poco, fue desarrollando las herramientas necesarias para capacitarlos.

Se trata del Proyecto Oxígeno, una iniciativa permanente que tiene como fin mantener a Google como uno de los mejores lugares para trabajar. Y cada tanto, el gigante tecnológico añade al menos una nueva característica.

El decálogo de un buen líder de equipo

A partir del estudio de sus jefes con mejores resultados, la firma de Sillicon Valley ha detectado las cualidades más relevantes. Hasta ahora, ha encontrado que estas 10 son las que convierten a sus managers en verdaderos líderes de equipo:

1. Es un buen coach

En lugar de resolver todos los problemas que se presentan en su equipo, aprovecha esos momentos para guiar y compartir información útil. Lo crucial es que permite a las personas ir ganando experiencia en el camino.

2. Empodera a su equipo y no hace “micromanagement”

Google encontró que todo el mundo odia a un “micromanager”, es decir, a los jefes obsesionados con que las tareas operativas y de menor importancia se ejecuten como ellos desean. Estos líderes coartan la libertad, disminuyen el margen de acción de los empleados y ellos mismos terminan agotados.

En contraste, un buen jefe permite que sus colaboradores exploren nuevas ideas, experimenten y se desarrollen con su estilo propio. Además, se asegura de que cuenten con las herramientas necesarias.

3. Es inclusivo; le preocupan tanto el éxito como el bienestar

Google enfatiza que en todos los equipos debe existir la certeza de que nadie será avergonzado o castigado por admitir un error, hacer una pregunta o proponer una idea nueva. Para lograrlo, el jefe debe construir un ambiente inclusivo y de confianza, de seguridad psicológica, donde los integrantes se sienten en libertad de tomar riesgos.

4. Es productivo y orientado a resultados

¿Cuántos veces los empleados no crecen porque los jefes les infunden temor? Debería ocurrir al contrario: el liderazgo implica motiva a todos para que alcancen su potencial. Por supuesto, para lograrlo, el líder necesita dosis importantes de inteligencia emocional.

5. Es un buen comunicador: escucha y comparte información

La escucha activa es el primer paso hacia la productividad, pues los objetivos y los problemas que van surgiendo se comunican con claridad. La transparencia, ahora tan de moda entre los gobiernos y organizaciones, debe ser un “must” también al interior de los equipos.

6. Apoya el desarrollo profesional y tiene en cuenta el rendimiento

La cabeza del equipo provee opciones de vida y carrera para todos, invierte en su desarrollo, ofrece apoyo en la consecución de las metas personales.

7. Maneja una visión clara y estratégica para el equipo

Más allá de las metas del día, sabe hacia dónde se dirige su equipo en el largo plazo y se asegura de que todos lo sepan. Además, comunica expectativas realistas y estrategias con acciones específicas. De esta manera, cada miembro del equipo conoce sus roles y metas.

8. Posee el conocimiento y habilidades técnicas básicas

Si bien no necesita ser especialista en todas las tareas, el líder sí debería estar familiarizado con los aspectos fundamentales de cada labor. Conocer las habilidades y retos que implica cada puesto, le permite ganar el respeto de su equipo.

9. Colabora con otras áreas de la empresa

Atrás quedaron los jefes que aíslan a sus equipos del resto de la organización. Crear islas de trabajo es imposible en el entorno actual, donde solo se puede crecer a partir de la colaboración.

10. Toma decisiones

Asume la responsabilidad de actuar, aún cuando las consecuencias sean polémicas o impopulares. Pero eso sí: se asegura de que todos entiendan las razones.

Caja de herramientas

El buen coach:
Ofrece una retroalimentación específica y en el momento justo. En lugar de “necesitas mejorar tu trabajo”, se refiere a las áreas de oportunidad concretas como “necesitamos que mejores dos aspectos: tu puntualidad y tu participación en las juntas”.
Comunica las áreas que se deben trabajar, de una manera amable y proactiva. En lugar de “tus reportes están muy mal presentados”, dice “creo que podrías crecer mucho mejorando tus reportes, ¿cómo podemos ayudarte?”
Sabe adaptar su estilo de comunicarse con cada persona.
Es empático, practica la escucha activa. Presta total atención en la comunicación cara a cara.
Es consciente de su propia mentalidad, así como la de los empleados.
Hace preguntas abiertas para descubrir la perspicacia de su equipo.

Fuente: Google