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Nuestro principal vehículo de comunicación puede ser, también, el mayor aliado para conseguir nuestros objetivos.

Aunque todos sabemos que la voz es nuestro principal instrumento para comunicarnos, por lo general no nos tomamos el tiempo de mejorarla. Por ello, compartiremos algunas estrategias para persuadir con la voz, usando a nuestro favor su intensidad, tono, timbre y duración.

1. Emplea una intensidad enérgica o alta

La intensidad es el volumen de la voz y se mide en decibelios. En otras palabras, es la fuerza con que lanzamos el aire hacia las cuerdas vocales.

Está comprobado que, socialmente, es más persuasiva y creíble una intensidad alta, pero sin gritar. Para lograrlo, basta con respirar bien. Así, el diafragma empujará fuerte el aire y éste saldrá con energía hacia las cuerdas vocales.

2. Usa una gama de tonos al hablar

Una vez que el diafragma empuja los pulmones, el aire llega a la laringe y hace vibrar las cuerdas vocales. El tono con el que hablamos depende de la longitud y el grosor de las cuerdas vocales, así como de la velocidad:

  • A más delgadas de las cuerdas, la voz es más aguda
  • Las cuerdas más gruesas generan una voz más grave.

Si bien todos la voz aguda, media o grave, la mayoría hablamos en una gama de tonos. Si deseamos fortalecer nuestras capacidades comunicativas, es importante educar nuestra voz para comenzar las frases en tono agudo y terminar en tono grave, como explica Emma Rodero, doctora en Comunicación y en Psicología, con maestría en patologías de la voz, en su TED Talk “Persuade con tu voz”.

3. Procura un timbre de voz abierto

El timbre de la voz es la suma del sonido que sale de las cuerdas vocales, más el que sale de nuestra cara, que funciona como una caja de resonancia. La forma de la nariz y la boca es determinante, por lo que el sonido de nuestra voz resulta único.

Por lo tanto, para ser más creíbles, es recomendable que abramos bien la boca al hablar.

4. Varía la duración de tu voz, tendiente a rápido

Directamente relacionada con las emociones, la duración va de la lentitud a la rapidez. Mientras que una duración lenta denota aburrimiento, una muy rápida proyecta excitación.

Para ser creíbles, la velocidad debe ir tendiente hacia lo veloz, sonando un poco más rápido que lo normal, pero sin afectar la dicción. Además, también es aconsejable variar la velocidad, según lo que se va diciendo.

En conclusión, ¿por qué son importantes las estrategias para persuadir con la voz?

El entrenamiento profesional de la voz es común entre actores, comunicadores, empresarios y políticos. Quizá uno de los casos más paradigmáticos sea el de Margaret Thatcher, que reeducó su voz para hacerla grave, al punto de que llegó a ser su principal arma de persuasión.

Aún si no seamos políticos y no queremos llegar a un público tan amplio, un hecho es que la voz puede obstaculizar nuestro desarrollo profesional o, al contrario, ser nuestro principal activo de branding personal.

En efecto, con un poco de entrenamiento podemos usar estrategias para persuadir con la voz y conseguir nuestros objetivos.

Así es como las estrategias para persuadir nos ayudan a, literalmente, sonar más creíbles y competentes.