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La obligación de mantener la cámara encendida en las videollamadas contribuye al estrés laboral, de acuerdo con el Harvard Business Review.

Al inicio de la pandemia, cuando el home office se popularizó, las reuniones de trabajo se mudaron a las plataformas de videollamadas como Zoom, Microsoft Teams y Google Meet, con el objetivo de mantener la colaboración y cierto sentido de conexión social en el trabajo.

Por aquel entonces, en general se dio por hecho que encender las cámaras incentivaba la participación e inclusión en las reuniones.

Sin embargo, la investigación revela que no es así. La llamada “fatiga del Zoom” apareció como una nueva inercia entre los trabajadores y un tema a resolver por parte de las áreas de talento y recursos humanos.

¿Qué es la fatiga del zoom?

La fatiga del Zoom es un estado de cansancio y aburrimiento derivado de la sobreexposición a las plataformas de videollamadas, por atender múltiples reuniones, clases o eventos durante la jornada laboral o académica.

Entonces, contrario a lo que indica su nombre, este síndrome puede ser ocasionado por la exposición excesiva a cualquier plataforma de videollamadas, como indica el Observatorio Tec.

El factor de la cámara encendida

Hasta ahora se conoce de un estudio que aborda específicamente el efecto de la cámara encendida en el desarrollo de este tipo de estrés laboral.

Harvard Business Review, en colaboración con la empresa BroadPath, recopiló información entre 103 trabajadores remotos durante cuatro semanas. Sus resultados se acaban de publicar en la “Revista de Psicología Aplicada” y se resumen en 4 hallazgos:

  1. El uso de la cámara en videollamadas sí se relaciona con la sensación diaria de fatiga.
  2. La cantidad de horas que duran las reuniones virtuales en el home office no influye tanto en el cansancio, como el hecho de tener que encender la cámara.
  3. Contrario a lo que se piensa, la fatiga del Zoom reduce considerablemente el grado de compromiso de los trabajadores durante las reuniones.
  4. Reunirse frente a las cámaras es más fatigoso para las mujeres, nuevos trabajadores y en general, personas con presión social por ser vistas de cierta manera.

Afectaciones para las mujeres

De hecho, las mujeres enfrentan más presión social y son juzgadas con más dureza, por lo que actuar frente a una cámara puede ser más estresante para ellas.

Además, el estudio refiere el término “brecha de aseo”, que es la diferencia entre su expectativa de mostrarse presentables y la dificultad para hacerlo, ya que las mujeres asumieron la mayor carga del trabajo doméstico en la pandemia.

Factores de estrés para trabajadores más nuevos

En el caso de los colaboradores con menor antigüedad, la presión por “autopresentarse” frente a la cámara también es un factor de estrés laboral.

Su “estatus incipiente” amplía su necesidad de mostrar que son ejecutantes dignos. Adicionalmente, se ven obligados a construir su imagen profesional y demostrar que entienden la cultura de trabajo dentro de los límites de las videoconferencias.

4 formas de evitar la fatiga del Zoom

Tanto por cuidar su productividad, como por cumplir con los términos de la NOM 035, los centros laborales pueden reducir los riesgos a padecer este síndrome.

Para ello, hay cuatro medidas concretas que sugiere el Laboratorio Virtual de Interacción Humana de Stanford:

  1. Disminuir la cantidad y duración de llamadas con cámara encendida.
  2. Evitar el modo de pantalla completa en las videollamadas y reducir el tamaño de la pantalla de las personas. Crear más espacio entre el teclado y la pantalla.
  3. Deshabilitar la función de reflejo, para no verse durante la videollamada.
  4. Tomar descansos de cámara durante las reuniones largas, para permitir que el cuerpo descanse.

Dentro de una política adecuada de trabajo remoto, estos cambios pueden ayudar a crear un entorno organizacional más favorable.