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Para las empresas, el flujo del negocio es como la sangre para el cuerpo humano: si se detiene, surgen enfermedades o incluso la muerte.

Las estadísticas son frías: el 80 por ciento de las pymes no pasan del quinto año de vida. Como todo, esto se debe a las decisiones que se tomaron previamente. Como persona, tú estás donde estás por las decisiones que tomaste cinco años atrás.

Como empresario y dueño de una pyme, eres el capitán del barco. Tu empresa se dirige de acuerdo con las decisiones que tomas. La situación aquí es que muchas veces tomamos decisiones sin tener un soporte de información válida o siguiendo nuestras propias emociones. Esto, en el proceso de las pymes, es sumamente arriesgado.

No hablamos de tener todas las cartas del mazo en tus manos para saber cuál es la siguiente jugada, pero al menos sí deberías tener una idea de las consecuencias de esa decisión.

Una herramienta que ayuda a la toma de decisiones a corto plazo es llevar correctamente un flujo de efectivo, lo cual es parte de un orden y estandarización de cualquier empresa.

El flujo del negocio a 8 semanas

Registrar el flujo del negocio simplemente es un ejercicio de todo el dinero que entra y sale en una proyección determinada (la proyección adecuada para las pymes es de 8 semanas). Sólo así sabrás con que dinero cuentas en este periodo.

De hecho, el flujo de efectivo es para las empresas como la sangre para el cuerpo humano. Si éste se detiene, surgen enfermedades o incluso la muerte. Desgraciadamente, es algo que la mayoría de los empresarios pasa por alto.

Un ejemplo

Un emprendedor dueño de pyme como tú decidió que era buen trato pagar el arrendamiento de uno de sus locales que lo utiliza como punto de venta. Cuando revisó su flujo de efectivo, vio que estaba sumamente disminuido. Encontró la razón: pensó que era buena idea pagar de una sola vez tres meses por adelantado de renta. Y el flujo del negocio se vio disminuido.

Su negocio es noble y “soportó” esta desviación a lo proyectado. Imagina que hubiera decidido pagar todo el año por adelantado, sólo porque tenía liquidez en el momento… No hubiera tenido para comprar la materia prima en las semanas del mes próximo, o cualquier imprevisto no lo hubiera podido soportar.

Este es el riesgo que se corre al no registrar el flujo de caja y no llevar un estado de flujo efectivo. Podemos tomar decisiones de manera arbitraria que a corto plazo nos traiga consecuencias importantes.

Flujo de efectivo programado

Al respecto, vale la pena recordar los pasos que compartimos desde Helpi Coaching para llevar un registro básico del flujo de caja en Excel y tomar mejores decisiones respecto al futuro de la compañía:

  1. Coloca en los renglones del Excel todos los ingresos pronosticados a 8 semanas (tendremos 8 columnas). Estos ingresos incluyen IVA porque, recuerda, estamos hablando de flujo.
  2. Suma estos ingresos proyectados por columna (por cada una de las 8 semanas).
  3. Realiza lo mismo con tus egresos (costos y gastos), proyectados también a 8 semanas. Recuerda que también incluyen IVA y tienes que contemplar todas las salidas programadas de efectivo, incluyendo el pago de impuestos. De igual forma, sumas al final de cada columna los egresos.
  4. Finalmente, elabora una fórmula muy sencilla donde al dinero disponible que tengas en ese momento (bancos, efectivo en caja chica, etc.) le sumes los ingresos proyectados y le restes los egresos. Así, podrás visualizar cómo se ve tu flujo de efectivo en las próximas 8 semanas.
  5. Revisa esta proyección cada semana. 

Te deseamos mucho éxito en tu empresa.