Tiempo estimado de lectura: 4 min.

Llevar una adecuada gestión del tiempo es indispensable para la productividad personal. Y un método de apoyo es la técnica Pomodoro.

Así como el internet facilita el trabajo a distancia, también puede llegar a entorpecerlo hasta convertirse en un verdadero reto para la gestión del tiempo y la productividad personal.

La sobreoferta de contenidos y opciones de entretenimiento, así como las notificaciones de redes sociales y noticias de todo tipo, se han convertido en enemigos acérrimos del trabajo productivo, porque brindan un buen pretexto para distraerse de las tareas que requieren concentración.

Cuando un trabajador posee la energía para sacar adelante sus pendientes, pero no se enfoca en sus prioridades, el resultado puede ser la distracción permanente. Una buena noticia es que la técnica Pomodoro es útil para llevar a cabo esas tareas que requieren más tiempo y concentración.

La gestión del tiempo en “pomodoros”

La técnica Pomodoro es un método de gestión del tiempo desarrollado por Francesco Cirillo a finales de la década de 1980. Debido a que empleó un reloj de cocina clásico para desarrollarlo, lo nombró así en honor al tomate en italiano.

Este sistema busca mejorar la administración del tiempo, dividiéndolo en fragmentos que permitan alcanzar un buen nivel de concentración y que concedan pausas activas para el descanso de la mente.

Las bases de este método son:

  • Dividir el tiempo de trabajo en periodos de 25 minutos, llamados “pomodoros”, durante los cuales no se debe aceptar ninguna interrupción.
  • Al término de cada bloque, realizar una pausa de 5 minutos para despejar la mente. Se puede hacer cualquier actividad, menos trabajar.  
  • Realizar una pausa de 15 a 30 minutos, luego de cuatro pomodoros.

Recomendaciones para mejorar su efectividad

Trabajar en intervalos o pomodoros puede ayudar a resolver pendientes. Sin embargo, para asegurar que el trabajo de verdad se enfoque a las prioridades del día, la técnica plantea iniciar la jornada con un trabajo de planeación, así como otras recomendaciones:

Planear

Al principio del día, es importante definir o recordar las prioridades y enlistarlas según su importancia. Posteriormente, hay que calcular cuántas podrían realizarse en cada intervalo de tiempo, o bien, cuántos pomodoros se necesitarán para resolver un pendiente.

Cronometrar

Adicionalmente, los partidarios de la técnica señalan que funciona mejor si se utiliza un cronómetro para dividir los intervalos. Pero advierten que no se debe emplear el celular, ya que al momento de apagarlo, puede surgir la tentación de navegar o contestar mensajes.

De acuerdo con eHorus, lo mejor es emplear un reloj analógico que incluso emita el sonido de las manecillas, que además funciona como ruido blanco para ayudar a la concentración. Incluso, existen múltiples aplicaciones diseñadas para trabajar con la técnica Pomodoro.

Registrar

Es aconsejable llevar un registro escrito de los pendientes que se fueron concluyendo y del tiempo que requirieron. De esta forma, la planeación va volviéndose más predecible y sencilla.

Ventajas y críticas a la técnica Pomodoro

Recomendada especialmente para el estudio y el trabajo individual, la técnica Pomodoro favorece la concentración y permite sacar adelante las tareas, lo que favorece la productividad personal.

Además, la etapa inicial de planeación ayuda a que la gestión del tiempo esté realmente orientada a las prioridades del día.

Otra de sus ventajas es que permite “gamificar” el trabajo o volverlo similar a un juego, en donde cada Pomodoro concluido genera satisfacción porque constituye un objetivo cumplido. Si a esto se le añade el uso de un reloj real de Pomodoro, el sentido lúdico puede ser aún mayor.

Sin embargo, este método no es recomendable para las personas que no pueden trabajar en un espacio aislado ni para las labores que requieren de interacción social. Tampoco es útil para quienes realizan home office con niños alrededor.

En general, las experiencias positivas abundan en internet. Muchas de ellas provienen de profesionistas que han sabido adaptar la técnica a sus posibilidades y requerimientos. Por ejemplo, utilizando los “pomodoros” únicamente durante media jornada laboral, o bien, trabajando en intervalos más extensos.

La clave, señalan los expertos en gestión del tiempo, es que cada quien encuentre el incentivo que le ayude a concentrarse por más tiempo, así como adoptar el hábito de planear el día antes de poner manos a la obra.