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Te compartimos 3 consejos para importar de China productos de buena calidad y evitar sorpresas desagradables.

¿Te acuerdas del problema que tuvo Mattel hace años, por los cientos de miles de juguetes defectuosos Made in China que tuvo que retirar del mercado? Si a Mattel le ocurrió, a cualquiera le puede pasar.

Parte de la magia de los fabricantes chinos es que son expertos diseñando productos: costean los materiales y analizan en qué parte se pueden ahorrar para ofrecer productos más baratos. Han aprendido el arte de los comerciantes (para bien o para mal) y siempre dicen que sí podrán vender a un precio… Ya después, ven cómo le hacen para conseguirlo.

Por eso, para importar de China con éxito, durante más de 15 años en Maldom nos hemos dedicado a buscar proveedores, desarrollar productos e ideas, visitar fábricas y asegurarnos verdaderamente de que los productos lleguen a manos de nuestros clientes con calidad y de forma segura.

Una sorpresa

Desde mi niñez, siempre escuché que “lo barato a veces sale más caro” y nunca lo entendí hasta que lo entendí.

Hace algunos años, uno de mis clientes me pidió que visitara a un proveedor de juguetes en la provincia de Cantón. En China, hay todo tipo de plantas: desde las rudimentarias, donde todo se elabora a mano en una casa, hasta las fábricas totalmente automatizadas con maquinaria japonesa.

En este caso, me sorprendió que la producción se hacía en el segundo piso de una casa, en una habitación pequeña, muy sucia y empolvada. En el suelo, los desperdicios se amontaban al caer de dos inyectoras de plástico que producían todo tipo de juguetes.

Me pregunté por qué el cliente había hecho el pedido a esta empresa.

La explicación

Posteriormente, visité las oficinas del proveedor. Era una comercializadora instalada en un edificio de 3 pisos, con unas salas de exhibición increíblemente grandes donde se veían todo tipo de juguetes.

Me sentía como si estuviera en un Julio Cepeda o un Toys R Us. Te daban un carrito de supermercado y seleccionabas los juguetes que te interesaban. Ellos los escaneaban y al final de la visita, te entregaban una lista de precios de todos los productos seleccionados.

Esta empresa licitaba con diferentes fábricas los pedidos de sus clientes y, según el precio acordado con el cliente y la comercializadora, se buscaban proveedores que pudieran cumplir con la producción a ese precio.

En este caso, el cliente había sido muy insistente en el precio. Ya había conseguido un precio de 50 centavos, pero quería a fuerza obtener 40 centavos. Por supuesto, la única planta de producción que aceptó el precio pactado fue la fábrica casera que visité.

El precio, a costa de la calidad

¿Cómo llegó esta fábrica casera a ese precio? Muy sencillo: redujo la cantidad de plástico que se usa normalmente en este tipo de muñecas y le agregó menos pelo (en la caja se veían bien, pero todo la parte de atrás de la cabeza carecía de pelo).

Además, el empaque fue más básico, al punto de que las ventanas transparentes se desprendían fácilmente de la caja. En pocas palabras, ¡a veces lo barato sale caro!

Algo similar le ocurrió a Mattel en 2007, con más de un millón de juguetes. Sin embargo, en su caso, el proveedor decidió reducir la calidad de la pintura usada en la producción de los juguetes, con el fin de mantener el precio de la materia prima fijo ante la fuerte presión de costos.

Como seguramente muchos recuerdan, esta acción generó uno de los escándalos más grandes en la industria del juguete en Estados Unidos.

3 recomendaciones para evitar sorpresas

Sí, el precio es clave en la decisión de compra, pero no debemos de considerarlo como el factor más importante.

En ocasiones, nos conviene pagar un poco más para obtener un producto de mejor calidad.  Si ya se consiguió un buen precio, donde el margen es suficiente para hacer negocio, entonces ya es una buena compra.

Con esto en mente, te comparto tres recomendaciones evitar este tipo de sorpresas:

  1. No te pelees por centavos, ya que te puede salir cara esa negociada.
  2. Siempre deja clara la calidad que esperas, especificando todos los materiales y empaques del pedido.
  3. Pide muestras antes y durante la producción.

¿Alguna vez te ha ocurrido algo similar? Comparte tus ideas, me interesa compartir experiencias y que podamos aprender de ellas.