En México se trabaja mucho y se produce poco, mientras que Irlanda -con menos horas trabajadas- es líder de productividad laboral entre los países de la OCDE.

La jornada laboral en México es la más extensa y, al mismo tiempo, una de las menos productivas del mundo. Por cada hora trabajada, el empleado mexicano produce poco más de 21 dólares, mientras que en Irlanda el trabajador genera casi 100 dólares en el mismo periodo.

Según un informe de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), cada trabajador en México labora en promedio 2 mil 257 horas por año, con una productividad de 21.6 dólares por hora. En contraparte, el irlandés trabaja 1 mil 738 horas y aportan un valor de 99.5 dólares a la economía.

Además, la productividad per cápita en México es de 46 mil dólares anuales, mientras que en Irlanda es de 172 mil 794 dólares. Los países que le siguen son Luxemburgo, Noruega, Bélgica, Dinamarca, Austria, Alemania, Estados Unidos, Países Bajos, Suiza, Suecia, Francia, Finlandia, Islandia, Reino Unido, Australia, Italia y España.

Cabe destacar el caso de Noruega, el tercero más productivo y, al mismo tiempo, el tercer país con la jornada más corta: mil 415 horas por año.

Fuente: OCDE.

¿Qué impulsa la productividad en el trabajo?

El análisis de la OCDE deja claro que la generación de riqueza no depende del tiempo invertido en ella, sino de la eficiencia con que se llevan a cabo los procesos. A nivel país, el informe destaca que los países más productivos son aquellos que cuentan con más:

  • Transferencia de tecnología hacia las micro y pequeñas empresas
  • Participación de las mujeres en la economía
  • Incentivos a la educación de calidad
  • Gasto en ciencia y tecnología
  • Inversión en propiedad intelectual
  • Participación de las pymes en la economía
  • Formalidad laboral
  • Competitividad de los mercados
  • Proporción del PIB destinado a la ciencia y el desarrollo

¿Qué hizo bien Irlanda?

Si bien la productividad depende en gran parte de decisiones a nivel gobierno y del entorno macroeconómico, hay medidas que las empresas pueden tomar para mejorar este aspecto. Así lo demuestra Irlanda, donde la productividad laboral fue impulsada por las compañías de capital extranjero.

Si bien todavía existe una brecha entre el desarrollo de las empresas locales de Irlanda y las transnacionales, sí se incrementó la inversión en el capital humano y se dio una transferencia de tecnología desde las grandes empresas hacia las pymes.

En México, la principal causa de muerte de las pymes es la ineficacia en sus procesos operativos de negocio, resalta el consultor Roberto Elías Luna. La mayoría aún desaprovecha las herramientas digitales, en particular las tecnologías de información y comunicación (TIC) para automatizar y volver eficientes sus operaciones.