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El factor clave para el éxito de un negocio radica en sus principios éticos y morales, pues basta un acto de corrupción para derrumbar a la empresa con la mejor salud financiera.

¿Has ido alguna vez a la Muralla China? Es impresionante. Sólo el estar parado hace que te emerja una sensación muy especial, una sensación de poder.

Se calcula que tiene unos 21 mil 200 kilómetros de longitud y tiene una altura promedio de 6 a 7 metros, con un ancho de 4 a 5 metros. Aún en nuestros días, algunos de los materiales con los que fue construida se encuentran intactos.

Si ahora se ve infranqueable… en sus tiempos era imposible de penetrar. El objetivo era detener los ataques de los mongoles y las personas de la región de Manchuria.

Sin embargo, China fue invadida 3 veces después de su construcción. Lo peor es que las tres invasiones entraron por el mismo lugar… ¡¡La puerta principal!!

Los principios éticos y morales

¿Qué fue lo que pasó? Simple, los guardias de la puerta principal se dejaron sobornar en cada una de las ocasiones.

Esto nos pone a pensar… qué tan fuerte es la cadena y de qué eslabón será donde se vaya a romper.

Por eso, una pyme debe estar basada en principios éticos y morales. Así ha de ser su cultura y su trato con las personas y en diferentes situaciones, basándose en valores de trabajo.

No se trata de hacer lo que nos conviene. Se trata de hacer lo correcto que, dicho sea de paso, muchas veces lo correcto no es lo que nos conviene.

Al contrario de la deshonestidad, ser honesto es un valor que se va forjando poco a poco. Requiere de trabajo a largo plazo y toma de decisiones contundentes. Requiere de disciplina e inteligencia emocional, muchas de las veces.

Al final, las recompensas serán brutales. Este valor permea a todos en la organización. Si hay una persona deshonesta, simplemente se va a sentir incómoda y va a abandonar la empresa.

Recuerda: todos tus colaboradores forman una comunidad, un equipo de trabajo. Esto los hace aún más cohesionados y preparados para enfrentar cualquier situación.

La honestidad es clave en el largo plazo

Los negocios honestos son negocios a largo plazo. No se trata de solo una sola vez. Los clientes lo perciben. Van a querer seguir haciendo negocios contigo y te van a buscar. No tendrás que buscarlos tú.

Incluso, se ha sabido de clientes que salvan a la empresa de un error que les pudo costar el cierre. En esta sociedad donde parece que se premia al éxito rápido, encontrar atajos es muy tentador. El problema es que ese tipo de “éxito” es efímero.

En el libro de Jon Huntsmann, que se llama “Es negocio ser honrado”, una parte cita lo siguiente:

“Todo lo que necesitamos para el mercado actual lo aprendimos de niños”.

Jon Huntsmann

El autor recuerda que de niño le enseñaron, ‘Sé duro, sé competitivo, da todo lo que tengas al juego, pero hazlo de una manera justa´. Le enseñaron a jugar siguiendo las normas. Eran valores sencillos que formaban la base del comportamiento de las familias, los vecindarios y las comunidades.