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Estas medidas han ayudado a las empresas a salir adelante, en los países más afectados por la crisis, de acuerdo con el reporte de Deloitte “The heart of resilient leadership: Responding to Covid-19”.

El bienestar de los trabajadores y la comunidad en general, es -de alguna manera- el fin último de todas las organizaciones. Y en momentos de crisis, este liderazgo humanista debe estar por encima de los objetivos económicos, es decir, que la preocupación por el bienestar de las personas debería ser la prioridad.

Así resume el reporte “The heart of resilient leadership: Responding to Covid-19”, de Deloitte, los principios guía de los ejecutivos que han sabido sacar adelante a sus empresas, en el contexto de la crisis económica y de salud que se vive este 2020.

Promover la resiliencia es la clave de un liderazgo efectivo en momentos de crisis, sintetiza el reporte. En otras palabras, la prioridad de los jefes debería ser la implementación de medidas que permitan a todos superar la crisis, incluyendo las acciones de carácter puramente financiero y comercial.

7 medidas concretas de liderazgo

En términos prácticos, este liderazgo resiliente se refleja en al menos 7 medidas implementadas por los ejecutivos de empresas que están saliendo adelante de la emergencia sanitaria:

  1. Salvaguardar la salud de los trabajadores y sus familias, a través de medidas como el trabajo a distancia, esquemas flexibles, apoyo psicológico y seguimiento a su bienestar integral.
  2. Mostrar empatía hacia los clientes, a través de acciones y en la comunicación que, además, contribuyan a fidelizarlos. Por ejemplo, UberEats pregunta a los usuarios si desean su comida afuera de la puerta, en lugar de que sea entregada en la mano.
  3. Mantener comunicación y ayudar en lo posible a la comunidad alrededor de la empresa, es decir, a los colaboradores, las personas que viven cerca y los grupos relacionados con la actividad de la compañía.
  4. Centralizar la toma de decisiones de la empresa en pocas personas, para lograr una mayor consistencia y velocidad en la capacidad de reacción del negocio.
  5. Definir todo lo que no será negociable durante la crisis, por ejemplo, los productos, servicios, segmentos de clientes, líneas de negocio, fuentes importantes de flujo de efectivo y, por supuesto, la misión de la organización.
  6. Establecer un plan para la continuidad del negocio en escenarios futuros, incluyendo un análisis del impacto financiero sobre la empresa, un pronóstico de flujo y planes para reestructurar la deuda.
  7. Hacer acuerdos con la cadena de suministro y otros comercios, para conseguir mejores precios y soluciones que subsanen cualquier interrupción eventual en el suministro de bienes y servicios. Sumar esfuerzos para adquirir tecnología o equipos que todos puedan aprovechar.

Más allá del realismo, la esperanza

En el mismo sentido, el expresidente de Estados Unidos, Bill Clinton, les recomendó a los líderes que sepan transmitir esperanza y expresar empatía, aún cuando los escenarios no sean tan positivos.

De acuerdo con el periódico EL NORTE, Clinton se expresó así en una reunión virtual con más de 100 alcaldes, dentro del programa Bloomberg-Harvard City Leaders, en el que se habló sobre las acciones que deben tomar las ciudades ante el Covid-19.

Las prioridades del liderazgo en momentos de crisis, en cualquier contexto, deben ser brindar información transparente y confiable, sentir empatía hacia los colaboradores y clientes, y brindar esperanza.