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Lo que hace un diseñador por las empresas va mucho más allá de hacer productos atractivos, explica Ricardo Contreras, socio fundador de Finito Lab.

La decisión de ir por una carrera creativa es una apuesta arriesgada, o al menos eso parece por todo lo que se dice y se ve a la distancia.

“Son los que más batallan en encontrar empleo” y “Los diseñadores se mueren de hambre” son algunos de los clichés que más se mencionan, sumado al falso espejismo de que en esas profesiones solo nos dedicamos a hacer productos atractivos que son muy caros.

Por contraparte, quienes vivimos de esto estamos remando contra corriente permanentemente para convencer a nuestros allegados de que en la clase creativa tenemos algo más que aportar.

Pero, ¿qué sabemos los creativos profesionales, que no se aprende en la escuela de negocios?

Si me pidieran resumir todos los conceptos de diseño y empacarlos en un solo producto para las personas de negocios, invariablemente se compondría de: investigación de diseño, etapa creativa y validación de conceptos. Intentaré explicar en unas líneas cómo cada una de ellas puede impactar el desarrollo de una nueva o mediana empresa.

1. Investigación de diseño

Imagina un escenario en el que puedes saber todo sobre una persona: desde cómo se comporta ante una situación cotidiana, hasta lo que piensa sobre un tema en específico. Generalmente, conocemos esta información de nuestras relaciones intensas, personas con las que convivimos más y que se han abierto con nosotros.

Pero, ¿cómo podemos obtener información de un grupo de desconocidos a los que les quiero vender mi servicio o producto?

Con sus habilidades creativas y de investigación, los diseñadores tienen mucho que aportar a las empresas. Fotografía vía Unsplash.

Evidentemente, es imposible convertirte en íntimo de todos tus clientes potenciales. Pero a través del método de observación, experimentación y aprendizaje, los diseñadores podemos ser capaces de detectar información cualitativa de nuestros usuarios, identificar patrones que describan su comportamiento y plantear hallazgos que nos permitan comprender profundamente a los usuarios. Ahora imagina que sabes todo sobre tu cliente potencial, ¿qué podrías hacer con esta información?

2. Etapa creativa

El segundo paso es una habilidad inherente de las personas, pero que unos desarrollamos más que otros: la creatividad.

Todos los seres humanos nacemos con habilidades creativas, pero hay quienes la tienen más evolucionada y eso se nota al momento de innovar y proponer respuestas a las mismas preguntas de siempre.

Si tenemos estas tres herramientas, entre otras tantas, ¿por qué no somos aptos para involucrarnos en ecosistemas de negocios? Pienso que la principal carencia obedece a la comunicación incorrecta de nuestras habilidades como clase creativa.

En el caso de los profesionistas relacionados a la industria creativa, no es que tengamos una habilidad superior al promedio. Lo que nos hace diferentes es que éste es el “músculo” que más ejercitamos.

Lo hacemos diario y, por lo tanto, lo logramos perfeccionar para ser más ágiles y espontáneos, como quien responde fácilmente un examen para el que ha estudiado muchísimo.

En definitiva, esto nos otorga un handycap sobre el resto al momento de abordar problemas desde diversos ángulos y responder los retos para alcanzar a los clientes potenciales que investigamos anteriormente.

3. Validación de conceptos

Finalmente, mencionar la validación de conceptos, que es utilizada para confirmar si el usuario interactúa con el prototipo de diseño como pensamos que lo haría.

Si todo sale como lo esperamos (casi nunca), el producto está listo para su lanzamiento. Pero si el usuario tiene dudas o sugerencias, entonces no se habrá perdido mucho porque sigue siendo un prototipo perfectamente modificable. Se implementan los cambios y se pone a prueba una vez mas hasta que esté listo.

De la misma manera, podemos tender estas redes de seguridad en los negocios, para que el servicio o producto que entregamos al cliente pueda tener una plataforma de despegue segura y así no hacer apuestas arriesgadas, sobre todo al inicio de cualquier proyecto.

En conclusión

Si tenemos estas tres herramientas, entre otras tantas, ¿por qué no somos aptos para involucrarnos en ecosistemas de negocios? Pienso que la principal carencia obedece a la comunicación incorrecta de nuestras habilidades como clase creativa.

En otras palabras, se debe a la falta de personajes que traduzcan estos skills del idioma de diseño al idioma universal, para que podamos comunicarnos en el mundo del emprendimiento y los negocios de manera clara. Y así, aportar algo más de valor que solo cosas bonitas y caras.