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A pesar del incremento en el salario mínimo y la disciplina fiscal, la economía mexicana crecerá 1 por ciento o menos durante el 2020, de acuerdo con analistas. 

La incertidumbre provocada por las decisiones del Gobierno federal, la baja inversión en obra pública y la desaceleración de Estados Unidos, son factores que no dejan lugar al optimismo respecto al crecimiento de la economía mexicana para el 2020.

Las perspectivas de analistas y calificadores convergen y estiman que el país podría crecer 1 por ciento durante el año que inicia.

Los factores de riesgo identificados también son muy similares, en un escenario complicado para hacer negocios, al que se suma la miscelanea fiscal, que ejercerá una presión nunca antes vista sobre las empresas mexicanas.

México: el menos dinámico de AL

El desempeño de México será el menos dinámico de América Latina, debido a la incertidumbre generada por las políticas federales y al retraso en la ratificación del TLCAN o T-MEC, de acuerdo con la agencia Standard & Poor’s.

En efecto, el Producto Interno Bruto (PIB) del país crecerá alrededor de 1 por ciento. Y en el peor escenario, la economía mexicana podría crecer 0.4 por ciento, estimó.

En un reporte, la agencia consideró que continuará la incertidumbre acerca de las políticas del presidente Andrés Manuel López Obrador, “que reducen la inversión privada en sectores estratégicos”.

Sin embargo, las perspectivas a largo plazo son ligeramente mejores: S&P estima que la economía de México registre un avance gradual para 2021 y 2022, cuando crezca 1.5 por ciento y 1.8 por ciento, respectivamente.

Por otra parte, Brasil crecerá 2 por ciento y Colombia será la economía más dinámica de Latinoamérica, con una expansión del 3.2 por ciento.

Un escenario optimista

Con una perspectiva más optimista, la Confederación Nacional de Cámaras Nacionales de Comercio (Concanaco) contempla un rango de crecimiento que podría ir desde el 1 por ciento hasta el 2.5 por ciento.

De mantenerse las condiciones actuales, el país crecería entre 1 y 1.5 por ciento; mientras que, si aumenta la inversión en obras de infraestructura, podría lograrse el mejor escenario con un incremento de hasta 2.5 por ciento del PIB.

El organismo representante del comercio destacó también el incremento en el salario mínimo como una buena noticia para el país, pues ayudará a fortalecer el consumo interno nacional.

“La Concanaco Servytur espera que en 2020 se tengan las condiciones para iniciar en el país la ruta del crecimiento económico, porque hay factores que lo propiciarían como el inicio obras de los proyectos de infraestructura, el aumento del salario mínimo y la ratificación del T-MEC”, señaló en un comunicado.

Los riesgos para la economía en el 2020

El país enfrenta tres grandes riesgos para su economía, observa el analista Ernesto O’Farrill, presidente de Bursamétrica:

1. La desaceleración de Estados Unidos

La actividad económica americana podría desacelerarse hacia finales de 2020. En los últimos meses, el sector manufacturero ya se ha contraído, a consecuencia de la guerra comercial del presidente Donald Trump contra diversos países

2. La reducción de las calificaciones de Pemex y de la deuda soberana

La calificación de Pemex y de la deuda soberana continúan con perspectiva negativa, por parte de las agencias S&P y Moody’s, que podrían incluso quitar el grado de inversión a México.

3. Contracción de la inversión ante la incertidumbre sobre las políticas públicas

En el mismo sentido que S&P, el analista también contempla que prevalezca el clima de desconfianza que ha imperado desde el 2018, a raíz de las señales enviadas por el Estado hacia los inversionistas.

4. La inseguridad

La violencia se considera como el principal obstáculo para hacer negocios en México, de acuerdo con distintas encuestas e indicadores.

5. La debilidad del Estado de derecho

La confianza en los negocios ha ido disminuyendo, a causa de las omisiones en la aplicación del Estado de Derecho y de respeto a las instituciones que han continuado en la administración federal de López Obrador.

Finalmente, algunos elementos que O’Farrill considera positivos son la disciplina reflejada en la miscelanea fiscal; el incremento de las remesas familiares, que fortalecen al mercado interno; la política de aumento salarial; el Programa de Inversión Privada en Proyectos de Infraestructura y la ratificación del T-MEC por parte de los congresos de Estados Unidos y Canadá.