Comenzar a obtener ingresos sin tener una estructura financiera clara y ordenada, se convierte en el principal enemigo de las micro y pequeñas empresas.

El dinero. Cuando iniciamos un nuevo negocio es porque vamos a obtener ganancias: esa es la razón de ser.

Sin embargo, empezar a ganar dinero sin tener una estructura financiera clara y ordenada, se convierte en el principal enemigo de las micro y pequeñas empresas.

La tentación de tener dinero vuelve “locos por las compras” a sus dueños. Compras en su mayoría personales, para la pareja, para los hijos, para sí mismos, para la mamá, etcétera. La caja registradora del negocio es la caja chica, mejor dicho «grandota», de la familia.

Es cierto que el negocio debe generar los recursos necesarios para la sustentabilidad de la familia, sin embargo, no olviden mis estimados lectores que son recursos de la empresa. Y que el negocio necesita de recursos no sólo para sobrevivir, como así lo requieren las familias, sino también para crecer.

Errores comunes

El dinero siempre es una tentación. Y cuando no hay orden en la contabilidad, en el registro de datos, como ocurre en más del 50 por ciento de las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) del país, conocemos el terrible resultado.

Desde el 2016, la Encuesta de INEGI nos advierte que solo un 48 por ciento de los dueños de los negocios que son micro y pequeños recurren o tienen a su disposición los servicios de un contador.


De los 982 mil patrones formales que hay inscritos en el IMSS en todo el país, 2 mil 100 generan más de mil empleos. Fotografía vía Pexels.

Los dueños de los negocios, que trabajan de forma directa en éstos, son incapaces de auto asignarse un salario y cometen el grave error de considerar que todos los ingresos son suyos y, por lo tanto, tienen derecho a gastarlos.

Pero, ¿qué se han creído? me pregunto. ¿Dónde está su responsabilidad empresarial, social, ciudadana? Se les olvida que todos tenemos el deber de generar riqueza a este país. Es triste saber que de los 982 mil patrones formales que hay inscritos en el IMSS en todo el país, sólo 2 mil 100 son capaces de generar más de mil empleos.

¿Cómo hacerle?

Si ha decidido emprender un negocio, es decir, dejar su posición de asalariado o no incurrir en ésta, es porque le ha de generar ingresos superiores a los que tenía o puede tener.

Entonces, cumplido el primer requisito de que su negocio es negocio, debe ser consciente de que no puede abusar de su empresa. Y debe conformarse, sobre todo en los primeros cinco años, a vivir sólo de su sueldo, que debe ser apenas ligeramente superior al que tendría si fuera un asalariado.

Debe ser capaz de auto asignarse un salario y permitir que las utilidades de la empresa vayan a reinversión.

Arrope, mime, satisfaga las necesidades de la empresa, siempre y cuando, insisto, sea negocio, es decir, el mercado demande su expansión y crecimiento. En la medida que los ingresos del negocio crezcan, también lo hará su salario, hasta llegar el día en que su empresa le reparta dividendos cuantiosos.   

¿Por dónde empezar?

Compre una computadora para el negocio, registre cada gasto, cada venta en que incurra la empresa: entre mayor información disponga, mejores decisiones podrá tomar.

A partir de sumas y restas, podrá estimar los costos y las utilidades. Debe tener muy claro cuál es la necesidad de recursos (dinero) que necesita para capital de trabajo, es decir, para seguir haciendo funcionar el negocio.

Y sobre todo, defina su auto salario. No lo olvide, es tan fundamental para la sobrevivencia de su negocio, como para su familia. Haga registros señalando fecha y hora de los gastos y ventas que realiza, le ayudará para estimar la demanda proyectada y utilidades esperadas. No caiga en la tentación.