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La estrategia de phantom stock, también conocida como phantom share, es una manera de comprometer al talento estratégico en la empresa.

Para retener al talento estratégico en la compañía, existe un esquema corporativo que permite otorgarle los derechos económicos de un accionista, pero sin convertirlo en socio: phantom stock o accionista virtual.

Utilizado principalmente por startups, este esquema es una opción para otorgarle al personal clave una retribución similar a la que obtendría como accionista. Por eso, recibe el nombre de phantom stock o phantom share.

Restricciones de las sociedades mercantiles

En México, las empresas formalmente establecidas están constituidas bajo alguno de los tipos de sociedad mercantil, lo cual determina los derechos y obligaciones de los socios, su capital social y reglas de operación, entre otros aspectos.

Para el talento estratégico, convertirse en socio puede resultar el mejor incentivo. Sin embargo, los estatutos de la sociedad mercantil generalmente dificultan la entrada de nuevos accionistas.

Por ejemplo, en la Sociedad Anónima de Capital Variable, la propia ley restringe la venta de acciones a terceros. Además, no siempre los socios desean ceder acciones.

La ventaja del phantom stock

Ante tales inconvenientes, el phantom stock concede los derechos económicos equiparables a una participación social en la empresa, pero sin vender acciones, explicó Alejandro Basave, CEO y socio fundador de Komenko Startup Lawyers, en el seminario web de Bind ERP “Lo que no sabías sobre las SAS”.

Entonces, el plan de acciones fantasma funciona como una contraprestación que se le otorga a las personas clave, a cambio de su compromiso de permanencia en la empresa, de manera que opere como un incentivo real para que permanezca vinculado al proyecto.

“Así, la productividad e intereses de tus trabajadores estarán ligados a los tuyos como dueño(a)”, explica por su parte el abogado de Komenko Startup Lawyers, David Morales, en un artículo de Disruptivo TV.

Consideraciones para implementarlo

No existe una receta para elaborar un plan de phantom share, debido a que sus bases y condiciones dependen de cada startup. Pero en general, ésta son algunas buenas prácticas para un contrato de este tipo:

  • Valorar el patrimonio de la empresa a la fecha del contrato de trabajo.
  • Pactar que, en caso de un aumento en el capital social, los derechos se incrementen en la misma proporción.
  • Precisar en el contrato el porcentaje de los dividendos que percibirá el beneficiario anualmente.
  • Especificar que las acciones fantasma son un derecho personal e intransferible.
  • Acordar un tiempo determinado de permanencia, tras el cual el colaborador pueda vender sus acciones fantasma a la empresa.
  • Establecer en qué momento se entregarán las acciones fantasma. Puede ser al momento de la firma del contrato, o bien, al cumplirse algún plazo o alcanzar las metas.

Cabe resaltar que en el esquema de phantom stock, el momento en que se concreta la adjudicación de derechos es conocido como vesting.