El obstáculo a vencer para que haya más mujeres en ciencia y tecnología no está en las leyes: está en las creencias arraigadas sobre las capacidades y roles de género, destaca la coordinadora de Women in Data, capítulo Monterrey.

Ada Lovelace sentó las bases para la transición del cálculo a la computación. Evelyn Berezin creó el primer sistema para reservar boletos de avión y también el primer procesador de textos. La actriz Hedy Lamarr fue coautora de la tecnología en que se basa el wifi. Christine Darden fue la primera ingeniera en la NASA…

Sin embargo, uno de los tutores de Ada la rechazó por hacer preguntas y pensar “como hombre”. Evelyn fue rechazada en la Bolsa de Nueva York por el simple hecho de ser mujer. Hedy se vio forzada a escapar de su matrimonio y Christine tuvo que luchar por ser admitida entre los demás científicos, ya que querían tenerla confinada únicamente para hacer cálculos.

En los últimos años, desaparecieron la mayoría de las barreras que impedían el acceso femenino a las áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). Aún así, persiste una brecha de género: solamente 3 de cada 10 graduados en carreras STEM son mujeres, según un estudio realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

La principal razón de esta desigualdad reside en la cultura y en creencias arraigadas sobre los roles y capacidades de las mujeres, de acuerdo con el diagnóstico del mismo BID y con Juana Martínez Cadeñanes, coordinadora de Women in Data, capítulo Monterrey.

La brecha surge en las creencias y expectativas

“Las niñas van alejándose progresivamente de los estudios en áreas científicas debido a múltiples causas, tales como presiones familiares, estereotipos, expectativas y falta de mentores o de modelos a seguir”, destaca el informe “Las brechas de género en ciencia, tecnología e innovación en América Latina y el Caribe”, del BID.

En el mismo sentido, Juana Martínez resalta que el principal obstáculo a vencer es el desánimo que la sociedad le infunde a las niñas y jóvenes por estas áreas de conocimiento. “La brecha hay que romperla desde la escuela, la presión de los compañeros, amigos, familiares y la sociedad en general”, destaca.

Eliminar las creencias de que las materias STEM tienen género, es el primer paso para promover la equidad en estas áreas. Fotografía vía Discovery Education.

“No hay una diferencia por género en el acceso a la tecnología. Lo que sí hay son pensamientos primitivos en la sociedad de que las ingenierías o que las matemáticas son para hombres. Esto influye en la etapa formativa, aunque no ya en la edad adulta”, comenta la coordinadora de esta comunidad.

En camino hacia el equilibrio

Martínez Cadeñanes no cree que las cuotas de género por sí mismas sean la solución, pues el cambio debería ser cultural. Cuando las mujeres son contratadas únicamente para cubrir una cuota, terminan por ser ignoradas, en ocasiones sin posibilidades reales de crecimiento.

Idealmente, las personas deberían recibir oportunidades por sus méritos propios, no por características como el género o la religión. “Creo que hay un largo camino al equilibrio, donde las empresas no vean género ni color de piel ni origen étnico, sino capacidades”, enfatiza la fundadora de Innova Analytics y directora de Tecnología en Zourcing SIT.

“Creo que hay un largo camino al equilibrio, donde las empresas no vean género ni color de piel ni origen étnico, sino capacidades”.

Juana Martínez Cadeñanes, Women in Data Monterrey.

El poder está en las jóvenes

Mientras que en tercero de primaria, las niñas obtienen mejores resultados que los niños en matemáticas, en sexto grado esta inercia se revierte: son los niños quienes logran mayores promedios.

La necesidad de combatir la brecha de género desde la edad escolar, se hace más evidente conforme pasan los años, pues la mayoría de las mujeres que logran concluir una carrera universitaria, lo hacen en áreas como educación, humanidades y ciencias sociales.

Además, entre quienes sí obtienen un título en carreras STEM, es común que terminen dedicándose a un área diferente, resalta el reporte del BID.

A las jóvenes que desean dedicarse a estas áreas, Juana Martínez les aconseja: “no piensen que el género es un impedimento. Todo es difícil cuando vas iniciando, vas viendo en qué eres buena y vas nivelando tu carrera… y en nada de eso tiene que ver el género”.

Solo 3 de cada 10 profesionistas STEM son mujeres. Fotografía vía Purdue University.
En América Latina y el Caribe:
  • La participación de las mujeres en estudios universitarios es todavía minoritaria en la mayoría de las disciplinas STEM.
  • Dentro de estas disciplinas, las mujeres tienden a especializarse en áreas como ciencias naturales, agricultura y veterinaria, y están subrepresentadas en programas de ingeniería y computación.
  • Un número importante de mujeres con títulos en ciencia y tecnología no siguen carreras en estas ocupaciones.
  • Las mujeres investigadoras tienden a concentrarse en las universidades, el gobierno y las organizaciones sin fines de lucro. Todavía existe un margen importante para ampliar su presencia en el ámbito empresarial.
  • En muchas instancias de sus trayectorias profesionales, las mujeres no logran alcanzar los puestos de jerarquía (techo de cristal) y esto ocurre tanto en el ámbito académico, como en las empresas y otras esferas.
  • Si bien no hay evidencia de discriminación explícita, es imperativo seguir evaluando los programas de apoyo público a la investigación, ya que estos pueden ser instrumentos clave para reducir las brechas de género en ciencia y tecnología.

Fuente: BID.