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Estos valores orientan las finanzas personales hacia una estabilidad económica sólida y duradera.

Los principios financieros reúnen los valores y reglas que nos ayudan a manejar el dinero, un recurso escaso que así como brinda un sentido de protección, también puede ser una de las mayores fuentes de estrés para las personas.

El dinero sirve para dar sustento a la vida cotidiana, pero también para cubrir necesidades futuras y cumplir aspiraciones.

En tal sentido, reunimos los 5 principios financieros más citados para lograr una estabilidad sólida y un crecimiento económico a largo plazo.

1. Págate a ti mismo primero

En inglés, la frase “pay yourself first” nos invita a cambiar la perspectiva y ponernos como prioridad al momento de asignar nuestros gastos.

Antes de pagarle a terceras personas o empresas con cada compra o gasto que hacemos, primero hay que asignarnos un recurso en forma de ahorro.

Entonces, al recibir el salario la primera acción es ahorrar automáticamente una parte, por mínima que resulte (los expertos recomiendan que sea al menos 10 por ciento de los ingresos). Con el tiempo, este ahorro será suficiente como fondo de emergencia o incluso para realizar inversiones.

2. Distingue entre finanzas de previsión y finanzas de aspiración

En su podcast, Moris Dieck explicó este principio sobre la importancia de distinguir el dinero que destinamos para contingencias futuras, del que usamos para alcanzar ciertas metas económicas.

Así, podemos separar nuestras finanzas personales en dos grandes rubros:

  • Previsión: Son las decisiones que tomamos para prever y protegernos de carencias, como el gasto en seguros, los fondos de emergencia, el ahorro para el retiro, la diversificación de ingresos y el sano nivel de endeudamiento.
  • Aspiración: Metas financieras, activos que aumentan patrimonio o generan un flujo.

Según este principio, nuestras aspiraciones nunca deben poner en riesgo la previsión. En el día a día, implica preguntarse qué es más importante: realizar la compra de un bien de consumo o, por ejemplo, realizar aportaciones voluntarias en la Afore.

3. Atente al principio del alto costo de la espera

Cuanto más jóvenes comencemos a ahorrar e invertir, mayor será nuestra capacidad de multiplicar la inversión y menor será el capital que necesitemos utilizar para este propósito.

Por el contrario, entre más cerca estemos de la jubilación al empezar a ahorrar, mayor será la cantidad que tendremos que invertir.

Entonces, este principio plantea que el tiempo es indispensable para multiplicar las inversiones: entre mayor sea la ventana temporal, menor será el ahorro mensual requerido, como explica este artículo sobre educación financiera.

Una visión complementaria es la teoría de la responsabilidad decreciente, que establece que en los primeros años de formación de una familia, los adultos deben priorizar las inversiones para protegerse de los riesgos, como los seguros de vida o invalidez.

Conformen pasan los años y los dependientes se van desprendiendo del nido familiar, la responsabilidad decae y el gasto se puede reorientar a otro tipo de servicios o bienes.

4. Busca la libertad financiera temporal o total

Una de las metas personales más perseguidas es la libertad financiera, que es la capacidad de solventar las necesidades cotidianas sin depender de un sueldo o una fuente de ingresos. Es decir, cuando no se trabaja para cubrir los gastos del día a día.

Esta libertad en las finanzas puede ser temporal (cuando se cubre con un ahorro de emergencia) o permanente (por lo general proviene de ingresos recurrentes o pasivos, generados por activos e inversiones).

5. Adopta hábitos financieros

Las finanzas personales no se mejoran a base de conocimiento, sino de hábitos de ahorro e inversión, que prioricen la previsión por encima de las aspiraciones:

  • Priorizar el ahorro para el retiro. Aunque el futuro parezca lejano, es importante dejar de postergar las decisiones para gozar de una jubilación digna. El ahorro para el retiro es una inversión para el propio futuro, no un sacrificio
  • Contar siempre con un presupuesto. Los presupuestos no son solo para las empresas. También las finanzas personales necesitan llevar un registro de ingresos y gastos, ya sea en una simple libreta o mediante una aplicación.
  • Realizar una planeación fiscal. Sea cual sea el régimen fiscal en que tributemos, podemos mejorar nuestras finanzas y pagar impuestos de forma justa, a través de las deducciones personales o autorizadas.
  • Ahorrar con la regla 90/10. Los expertos aconsejan destinar al menos el 10 por ciento de los ingresos al ahorro.
  • Evitar deudas. Además de su efecto psicológico, el endeudamiento obliga al pago de intereses.
  • Invertir. Existe una amplia variedad de instrumentos financieros en los que se puede invertir, así como bienes raíces y negocios que ofrecen ingresos recurrentes. Los intereses y ganancias dependen de factores como el nivel de riesgo y el plazo.  

Estos principios financieros son claves para llevar una administración eficiente y crecer, tanto para las empresas como para las finanzas personales.