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Para ayudar a prevenir el contagio del coronavirus COVID-19, éstas son las principales medidas de salud en el trabajo. Una de ellas es el uso correcto de la mascarilla.

A la hora de prevenir el contagio de enfermedades respiratorias como el nuevo coronavirus COVID-19, las primeras medidas de salud en el trabajo que implementa la mayoría son las mascarillas y el gel antibacterial.

Si bien estas medidas son útiles, no son suficientes, pues se necesita que el personal adquiera nuevos hábitos para que la prevención sea efectiva, como el lavado de manos frecuente, la desinfección del área de trabajo y el uso correcto de la mascarilla.

El punto de partida para prevenir el COVID-19, es saber que se transmite de una persona infectada a otras, a través de gotitas de saliva, según se explica en el portal informativo de la Secretaría de Salud.

Los coronavirus son virus que causan enfermedades respiratorias, que van desde el resfriado común hasta padecimientos más graves como el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS). El reciente brote surgido en China consiste en un nuevo coronavirus llamado COVID-19, cuyos sus síntomas son:

  • Fiebre
  • Dolor de cabeza
  • Estornudos
  • Tos
  • Malestar general
  • Dificultad para respirar, en casos más graves

Medidas para la salud en el trabajo

Cada centro laboral presenta sus propios desafíos para los temas de salud en el trabajo, como el estrés laboral, la seguridad y la prevención de contagios.

En el caso de la transmisión de enfermedades respiratorias, un entorno laboral cerrado genera más riesgos para la salud de los empleados que uno con ventilación natural, debido a la facilidad con que se pueden transmitir los virus.

La cantidad de trabajadores reunidos en cada espacio, la limpieza de los puestos de trabajo y la cercanía de lavabos son otros aspectos que influyen en la salud en el trabajo.

En general, las medidas preventivas del coronavirus COVID-19 en las empresas son similares a las de cualquier enfermedad contagiosa respiratoria:

  1. Lavarse las manos con frecuencia con agua y jabón, o bien, con gel antibacterial cuya concentración de alcohol sea de al menos 70 por ciento.
  2. Cubrirse con el ángulo interno del antebrazo al toser o estornudar.
  3. Evitar contacto directo con personas que presenten los síntomas.
  4. Mantener limpio el espacio de trabajo y desinfectarlo diariamente.
  5. Disponer de cubrebocas para quien comience a sentir alguno de los síntomas y desee utilizarlos. Y para que sea una medida efectiva, se debe combinar con el lavado frecuente de manos.
  6. Separar los sitios de trabajo, de manera que haya al menos un metro de distancia entre las personas.
  7. Evitar el contacto físico al saludar o despedirse.

¿Cómo usar la mascarilla, para prevenir el coronavirus?

La mascarilla es una aliada para preservar la salud en el trabajo, siempre y cuando se utilice de la manera correcta:

  1. Lavarse las manos con desinfectante a base de alcohol, o bien, con agua y jabón, antes de ponerse una mascarilla.
  2. Cubrirse la boca y la nariz con la mascarilla, asegurando que no haya espacios entre la cara y la máscara.
  3. Evitar tocar la mascarilla mientras se utiliza.
  4. Cambiarse de mascarilla tan pronto como esté húmeda. No reutilizarlas nunca.
  5. Para retirarla, quitarla por detrás, sin tocar la parte delantera.
  6. Desecharla inmediatamente en un recipiente cerrado y lavarse las manos.

Fuente: Organización Mundial de la Salud.

Mitos y realidades sobre la prevención del coronavirus

  1. «La vacuna contra la influenza protege». No, la vacuna contra la influenza no protege, pues el COVID-19 es tan reciente, que su vacuna todavía está en desarrollo.
  2. «Comer ajo ayuda a estar prevenidos». El ajo no ayuda a prevenir el contagio, pues aunque es rico en nutrientes, no evita infecciones.
  3. «El agua salina impide el contagio». Enjuagarse la nariz con agua salina tampoco evita el riesgo de contraer el coronavirus.
  4. «Los adultos mayores son la población en riesgo». El COVID-19 afecta a personas de cualquier edad, aunque los niños y adultos con enfermedades crónicas son más susceptibles.

Fuentes: Organización Mundial de la Salud (OMS) y Secretaría de Salud.