Saber motivar a su staff ha sido clave para su éxito. Así trabaja Daniela Soto-Innes, la mexicana nombrada como la mejor chef del mundo.

Cuando ella sugiere sopes, otro integrante de su equipo opina que podrían hacer “infladitas”, que son como gorditas fritas. Y así, con este tipo de dinámicas, se dispara la creatividad en la cocina de Daniela Soto-Innes: colaborando e innovando a partir de la herencia cultural.

A sus 28 años de edad, la mexicana acaba de ser nombrada como la mejor chef del mundo en los premios de Los 50 Mejores Restaurantes del Mundo, auspiciados por una prestigiosa revista británica llamada Restaurant y una elite de marcas de lujo.

Tras convertirse en la primera mexicana en ser designada en la prestigiosa lista, así como en la ganadora más joven, la chef del restaurante Cosme grabó un video donde cuenta algunos de las claves de su éxito. Así sabemos que detrás de su reconocimiento, además de mucho trabajo y talento, está un equipo de inmigrantes y un ambiente laboral que ella misma se ha encargado de cultivar para que resulte divertido.

“Soto-Innes es una chef ambiciosa, trabajadora y talentosa, cuya gran habilidad -además de la cocina- es crear y mantener un equipo altamente motivado, cuyas personalidades y fortalezas ella nutre”, destaca el reporte. Estas son 3 claves que, de acuerdo con la mejor chef del mundo, la han hecho contar con ese staff motivado que ahora obtiene este reconocimiento.

1. La importancia de la diversidad cultural

Para empezar, Cosme es más una institución cultural que un restaurante, en palabras de la chef originaria de la Ciudad de México. Y es que aquí, en lugar de guiarse por los cánones de la gastronomía, o de lo que debería ser la alta cocina, Soto-Innes sigue sus propias reglas y permite que todos aporten algo de su ADN cultural.

“La entusiasta chef ha dado la vuelta al recetario tradicional, transformando la cocina mexicana”, dice de ella la academia de los 50 mejores restaurantes del mundo. Y al escucharla, es fácil saber por qué, pues el origen multiétnico de su equipo aporta diversidad.

Su equipo de trabajo está conformado por inmigrantes. Fotografía vía The World’s 50 Best.

2. Un ambiente de trabajo divertido

Con la presión de los clientes y los contratiempos que surgen, la cocina de un restaurante puede ser tan estresante como una olla de exprés. Por eso, la mexicana se ha concentrado en hacer que su cocina sea un lugar para divertirse mientras se trabaja.

“Lo que hace que las cosas funcionen aquí, es cuando las personas traen una sonrisa en la boca después de 10 o hasta 12 horas trabajando sin parar. Verlos bailar y cantar a todo pulmón… me hace sentir muy orgullosa de mi trabajo”, contó Daniela en entrevista con Restaurant.

Originaria de la Ciudad de México, Daniela Soto-Innes vive en Estados Unidos desde los 12 años. Fotografía vía The World’s 50 Best.

3. La libertad de innovar

En su cocina, relató la chef, el staff no tiene necesariamente una preparación formal: todos han aprendido a partir de la práctica y su intuición.

Aquí tampoco existe la regla del silencio. Al contrario: el equipo hace calentamientos diarios para iniciar el día, con música de fondo.

“Tienes que tratar a cada persona en lo individual, no como una máquina”, declaró, “es importante para la gente con personalidades diferentes seguir un mismo patrón para sacar adelante el trabajo… pero eso no significa que tengas que cambiar su manera de pensar”.