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Si te interesa contribuir en la satisfacción de un problema de interés común, el emprendimiento social puede ser para ti. México es uno de los mejores países para iniciar este tipo de empresas en Latinoamérica.

Mientras que las organizaciones no gubernamentales ayudan a atender problemas, los emprendimientos sociales los solucionan. Para lograrlo, utilizan mecanismos y recursos que perduran en el tiempo y son sostenibles.

Un emprendimiento social es por naturaleza ambicioso, pues su objetivo va mucho más allá que generar un rendimiento: a través de una actividad económica, busca erradicar problemáticas de carácter ambiental, social o cultural.

Como consecuencia, el amplio impacto que llega a generar es innegable. Y la buena noticia es que México es uno de los mejores países para este tipo de emprendimiento, pues posee un ecosistema de organizaciones que lo promueven, según explicó Andrew Lieberman, director de los nuevos programas del Miller Center for Social Entrepreneurship, al ITESO.

Por eso, el emprendimiento social es una alternativa tangible para quienes buscan iniciar su propia empresa e irradiar un impacto social. Y de entre todas las ideas de negocio posibles, más abajo se expondrán cinco de realización sencilla que ya han demostrado viabilidad en otros mercados.

Consideraciones sobre el emprendimiento social

Antes de poner manos a la obra con el emprendimiento social, es importante tomar en cuenta que iniciar un negocio de este tipo es un proceso muy distinto al de una empresa tradicional.

Éstas son 3 diferencias relevantes:

1. Hay que elegir el enfoque

Una misma problemática se puede resolver con distintas ideas de negocio. Por ejemplo, la desnutrición en una comunidad se podría atender con huertos urbanos, un supermercado social o talleres de cocina saludable.

Por lo tanto, es aconsejable que cada emprendedor social estudie a fondo sus opciones y realice un análisis de materialidad o de prioridades. Así podrá identificar de qué maneras puede crear mayor valor económico, social o medioambiental.

2. No hay que hacer filantropía, sino economía

A diferencia de las ONG, los emprendimientos sociales utilizan mecanismos de mercado para crear soluciones. No regalan, sino que producen algo como cualquier otra empresa.

Como señala Mario Vázquez Maguirre, profesor investigador de la UDEM y doctor en Negocios por la EGADE Business School, la empresa social no hace filantropía ni se centra en dar algo material: genera beneficios económicos para erradicar una problemática.

3. Es indispensable involucrar a la comunidad

El emprendimiento social no consiste en implementar una idea planeada desde un escritorio. Es indispensable acudir a la comunidad o al grupo involucrado, preguntarles cuáles son sus mayores problemas e indagar de qué maneras se podrían resolver.

Entonces, los emprendedores sociales no resuelven los problemas que ellos quieren, sino los que la comunidad necesita, advierte Vázquez Maguirre.

Ahora sí: 5 ideas de emprendimiento social

A partir de estas consideraciones, éstas son cinco ideas que podrían funcionar como punto de partida para la satisfacción de alguna necesidad social a través del emprendimiento.  

1. Supermercado social

La desnutrición en una comunidad se puede resolver a través de una red de mercados o centros comerciales que ofrezca precios bajos a sus clientes, a cambio de que éstos realicen acciones de empoderamiento. Se trata de un modelo que está cobrando adeptos para combatir la pobreza extrema.

Un ejemplo es la red de tiendas solidarias de alimentación (ANDES), apoyada por Ashoka. Con más de 60 locales en Francia, esta cadena ofrece sus productos por el 30 por ciento del costo real. Pero exige que sus clientes destinen el monto ahorrado a una serie de acciones beneficiosas para ellos, como buscar empleo o pagar una deuda.

Guillaume Bapst, presidente de ANDES, con uno de sus equipos de trabajo. Fotografía vía Ashoka France.

2. Proyectos de formación

La idea aquí es habilitar a la comunidad para que ella misma pueda solucionar algún problema. Los talleres de capacitación con un enfoque de empoderamiento, son el mejor ejemplo, ya que buscan dotar a los asistentes de capacidades y herramientas para lograr cambios duraderos.

Un ejemplo es la Universidad de Barrios, de la Universidad de Monterrey, un proyecto de desarrollo que forma a líderes comunitarios.

3. Libros de texto usados

Los bancos de libros de texto siguen siendo necesarios, ya que buscan resolver una paradoja: mientras que miles de estudiantes carecen de los recursos para adquirir sus libros, otros miles desperdician sus textos, tirándolos o almacenándolos al final del ciclo escolar.

Una clave para que este emprendimiento social funcione, es que los libros no sean regalados y que el proyecto pueda funcionar a lo largo del año. Para lograrlo, es importante buscar un mecanismo de mercado, como una tienda.

4. Marketplace con conciencia social

Miles de artesanos o productores de artículos con valor social, no tienen forma de subsistir porque -simplemente- no saben cómo vender su mercancía.

Este emprendimiento social consiste en abrir los canales digitales a estos productores, para que puedan comercializar y obtener ingresos por su trabajo. Por supuesto, este modelo se puede enriquecer ofreciendo capacitación a los propios artesanos, para que posteriormente sean ellos quienes gestionen el Marketplace.

5. Crowdfunding y microfinanciamiento

Los emprendedores sociales necesitan más opciones de financiamiento. Por eso, una idea de negocio que siempre será necesaria es el crowdfunding y otras formas de microfinanciamiento para este tipo de emprendimientos.

Un ejemplo es Kiva, una plataforma en línea en la que los emprendedores publican su historia personal, explicando por qué necesitan el financiamiento. Los préstamos van desde los 500 pesos y en todos los casos, los beneficiarios han pagado la totalidad de los montos.