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Además de ser indispensable para el cierre contable del año, el inventario final ayuda a comenzar el próximo año con el pie derecho.

Para determinar las ganancias o pérdidas del año, así como identificar ajustes necesarios en el presupuesto, es indispensable calcular el inventario final.

Además de ser un dato para el balance general de la empresa, el valor del stock final también ayuda a comenzar el próximo año con el pie derecho.

Por ello, es recomendable contemplar este cálculo en el checklist para el cierre del año.

¿Por qué el control de inventarios?  

La gestión de inventarios consiste en la administración de existencias, así como la determinación de políticas, estrategias y técnicas para el control del stock.

Independientemente de su giro, los negocios necesitan tomar el control de sus inventarios para:

  • Reducir del nivel de existencias al mínimo
  • Controlar los costos y gastos extras
  • Asegurar que exista el stock suficiente para satisfacer la demanda (punto de reorden)
  • Evitar inestabilidad operativa

En tal sentido, los tipos de inventarios varían según su forma.

1. Inventarios de materias primas

Este stock se utiliza para determinar las existencias actuales de insumos, es decir, la materia prima necesaria para la elaboración de los productos finales.

2. Inventarios de productos en proceso

Las empresas manufactureras llevan este inventario de activos que se encuentran en proceso de modificación, para ser utilizados en la elaboración de otros productos.

3. Inventarios de productos terminados

Finalmente, el stock de productos terminados consiste en el valor de las mercancías que el negocio ha producido y están listas para su venta.

Ahora bien, las compañías de servicios también pueden llevar un control de inventarios de todos los costos incurridos en la realización de su actividad.

¿Qué es el inventario final?

Mientras que las existencias son el conjunto de mercancías, el inventario final es la cantidad, y el valor total, de los bienes en posesión de una empresa al final del año.

Este volumen de bienes puede estar conformado por el conjunto de mercancías que aún no han sido vendidas, o bien, por las existencias que se encuentran en proceso de transformación, en el caso de las manufactureras.

En términos contables, los inventarios forman parte del activo circulante de las empresas y van sufriendo variaciones a lo largo del año. Por ello, es indispensable calcular los inventarios finales para conocer el resultado del ejercicio.

¿Cómo valorar el inventario?

La determinación del inventario final depende, en gran medida, del método de valoración que se utilice para estimar las variaciones en los costos:

1. Método PEPS

El método PEPS (primeras entradas, primeras salidas) genera una mayor valoración de inventario final que el método UEPS (últimas entradas, primeras salidas), como explica Lifeder.

Conocido también por sus siglas en inglés (FIFO), PEPS consiste en dar salida a los primeros productos que fueron adquiridos. Entonces, al realizar el inventario final, se asume que el inventario más antiguo ya fue vendido. Por lo tanto, el stock restante se valora según el último precio de adquisición.

2. Método UEPS

Por el contrario, con el método UEPS (o LIFO), se supone el inventario agregado más recientemente fue el primero que se vendió. Por ello, se tomará el primer costo de adquisición para valorar las existencias.

En general, se puede calcular el inventario final de tres maneras:

1. Multiplicación simple

Contar físicamente el número de existencias y multiplicar esas cantidades por el costo unitario real de cada artículo.

2. Sistema de inventarios

El método más preciso y rápido para calcular el inventario final, consiste en obtenerlo mediante un software de control de inventarios. Si se encuentra actualizado, generar este valor -y otros reportes de inventarios- no deberá tomar más que un par de minutos.

3. Nivel básico

Finalmente, se puede obtener un cálculo del inventario final agregando las nuevas compras al inventario inicial para luego restar el costo de la mercancía vendida.