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En las empresas, la resiliencia es la capacidad de reacción y adaptabilidad ante las crisis.

Las crisis generan rupturas, pero también oportunidades para mejorar, innovar y recuperarse con mayor fuerza, como lo demuestra el término de resiliencia.

En su origen, la resiliencia significa la cualidad del que vuelve a saltar y quedar como estaba, igual que los materiales elásticos que, tras ser estirados, recuperan su forma.

Sin embargo, el término se popularizó hasta 1973, cuando el ecólogo forestal Crawford Stanley Holling se refirió a la capacidad de los ecosistemas para recuperarse de las perturbaciones ecológicas.

De acuerdo con la RAE, la resiliencia es “la capacidad de adaptación de un frente a un agente perturbador o situación adversos”. Por tal motivo, ahora su empleo más común es en el ámbito de la Psicología, para referirse a los recursos personales que ayudan a mantener la entereza durante las crisis.

En el ámbito de los negocios, la resiliencia es la capacidad de reacción y adaptabilidad de los empresarios y trabajadores ante un problema. En otras palabras, la habilidad de responder a las crisis y readaptarse para continuar el camino del crecimiento.

¿Qué es una empresa resiliente?

Las empresas resilientes se caracterizan porque ante las crisis, tienen la “capacidad de crear y disolver estructuras, proporcionar seguridad y gestionar las consecuencias emocionales de los cambios”, de acuerdo con el autor de “Building Resilient Organizations”, Dean Robb.

Aún más, las empresas resilientes son capaces de aprender, desarrollarse y crecer ante las dificultades, añade el escritor y académico de negocios.

Por lo tanto, una empresa es resiliente cuando sus directivos y la mayoría de sus trabajadores también lo son.

¿Cómo fomentar la resiliencia en el negocio?

Las organizaciones pueden potenciar su capacidad de resiliencia, a través de políticas concretas para fomentar la cooperación, programas de capacitación y aprendizaje, incentivos al trabajo en equipo, reconocimientos al esfuerzo y una comunicación interna de calidad, entre otras medidas.

Para empezar, la ley ya proporciona una base para propiciar una cultura organizacional donde se promueva el bienestar y la salud mental de los trabajadores: la NOM 035 de Factores de Riesgo Psicosocial en el Trabajo.

Después de este primer paso, es aconsejable desarrollar estas capacidades de resiliencia, de acuerdo con Empresa Actual:

1. Capacidad de improvisar

Incentivar y premiar la flexibilidad para actuar fuera de lo planeado, ya que durante las crisis, los trabajadores necesitan improvisar.

2. Resistencia ante la presión

La resiliencia profesional consiste en vivir como una experiencia positiva los momentos de presión. Los líderes de cada área deben absorber la presión y normalizarla.

3. Actitud resolutiva

En medio de las crisis, los directivos deben demostrar que mantienen la calma y buscan soluciones sin dejarse vencer por el pesimismo o la presión.

4. Comunicación

Las empresas resilientes priorizan a los trabajadores, por encima de criterios burocráticos. Por eso, impulsan políticas de comunicación que fortalezcan los vínculos personales entre los empleados.

5. Buen ambiente laboral

Para compensar el estrés, las empresas resilientes cuidan que sus equipos de trabajo estén motivados, a través del salario emocional y valores como la inclusión laboral.

Puntos para manejar el estrés

Para reducir las situaciones de estrés que se generan en el trabajo, se recomienda activar seis puntos esenciales en la relación laboral:

  • Favorecer la comunicación entre empleados de forma no conflictiva
  • Generar políticas comunes a todos los equipos de trabajo
  • Incentivar la cooperación entre los trabajadores
  • Fomentar el aprendizaje mutuo
  • Implementar campañas que incentiven una sana autoestima
  • Promover la participación de todos en la toma de decisiones

Con estas medidas, las organizaciones pueden fomentar su resiliencia y, adicionalmente, mejorar tanto su capacidad de innovación como su ambiente laboral.